¿Cuánto vale un buen stand? Más allá del presupuesto
Una de las primeras dudas que escuchamos de cualquier empresa que se plantea participar en una feria es siempre la misma: “¿Cuánto cuesta montar un stand?”. Y es completamente lógica. Nadie quiere entrar a ciegas en una inversión que, en muchos casos, representa una parte importante del presupuesto anual de marketing o ventas.
Pero la realidad es que hablar del precio de un stand ferial sin contexto es como preguntar cuánto cuesta un coche sin decir si lo quieres para la ciudad, para trabajar, o para correr en un circuito. El coste depende de muchos factores, y sobre todo, del valor que esperas obtener a cambio.
En este artículo vamos a ir más allá del presupuesto. Porque un buen stand no se mide solo en euros, sino en impacto, retorno y calidad.
¿Qué te vas a llevar de este artículo?
Este artículo está pensado para ayudarte a entender qué hay realmente detrás del precio de un stand, por qué dos propuestas aparentemente similares pueden tener costes muy distintos, y cómo tomar decisiones más acertadas cuando te enfrentas a varios presupuestos.
Hablaremos de diseño, producción, materiales, montaje, rentabilidad y del famoso ROI que muchas veces se da por supuesto, pero pocas veces se calcula bien. También veremos por qué confiar en un proveedor profesional, con taller propio y equipo técnico real (como hacemos en Naber Integral), no es un gasto añadido, sino una garantía de que todo saldrá como esperas.
Lo que realmente influye en el precio de un stand ferial
Diseño: no es decoración, es estrategia
Cuando decimos que el diseño es el corazón del stand, no hablamos solo de lo visual. Hablamos de cómo se estructura el espacio, cómo circulan los visitantes, qué se ve primero, qué se recuerda después. Un buen diseño hace que un stand funcione. Uno regular puede hacer que pases desapercibido aunque estés en el mejor pabellón.
Cosas que encarecen (o justifican) un diseño
Volúmenes con carácter: alturas, cuerpos volados, curvas… no es lo mismo trabajar con formas básicas que con una arquitectura que destaque.
Integración tecnológica: pantallas, iluminación específica, efectos visuales… requieren diseño técnico adicional.
Propuestas adaptadas al mensaje de marca: no es lo mismo un stand genérico que uno pensado para reforzar tus valores, tu imagen y tu forma de trabajar.
“Diseñar un stand no es hacer un dibujo bonito. Es traducir lo que representa la marca en un espacio que impacte en segundos y funcione durante días”, nos recuerda uno de nuestros diseñadores técnicos en Naber Integral.
Producción y materiales: el cómo se construye marca la diferencia
Aquí empieza la parte menos visible… pero más crítica. Porque el tipo de estructura, los acabados, el tipo de iluminación, la calidad de los vinilos, o si se emplean soluciones como el sistema BeMatrix con panelados tensados de alto rendimiento, afecta directamente al coste y al resultado.
Diferencias que se notan
Estructura vista vs estructura oculta.
Acabados lisos en melamina vs acabados lacados o con textura.
Iluminación básica vs iluminación técnica por zonas.
Mobiliario estándar de alquiler vs piezas diseñadas a medida.
Y algo importante: un material más económico no siempre es más rentable. Puede no soportar bien el montaje, desentonar con tu imagen o incluso provocar fallos técnicos en medio de la feria.
Montaje, desmontaje, logística: el 50 % que nadie ve (pero se paga)
Un stand no solo se diseña y se fabrica. Hay que transportarlo, descargarlo en un recinto donde montan otros 500 stands al mismo tiempo, coordinar gremios, adaptarse a las normas del organizador, cumplir los plazos y dejarlo todo funcionando. Y luego desmontarlo, embalarlo y, en muchos casos, devolverlo.
Todo eso también forma parte del presupuesto. Y es ahí donde entra en juego la experiencia del proveedor.
¿Cómo se construye un presupuesto de stand rentable? Paso a paso
Empieza por tus objetivos, no por los metros
Antes de pensar en el tamaño, piensa en para qué vas a esa feria. ¿Quieres generar leads? ¿Lanzar un producto? ¿Ver a tus distribuidores? ¿Consolidar imagen?
Tu objetivo condicionará el diseño y el enfoque. Y eso, el presupuesto.
Un stand más pequeño, pero bien resuelto, puede ser mucho más eficaz (y rentable) que uno grande y mal pensado.
Elige proveedores que te aporten más que un precio
En Naber Integral trabajamos con clientes que valoran el detalle, el cumplimiento y el diseño estratégico. Un proveedor serio no solo te pasa un número: te propone, te asesora, te pregunta, te da alternativas.
Busca que el equipo tenga taller propio, experiencia en grandes ferias, diseñadores internos y gente de producción que pueda responder con datos reales. Eso marca la diferencia entre un render bonito y un stand que funciona en el pabellón.
Compara presupuestos con lupa (y cabeza)
No compares solo precios totales. Compara esto:
¿Qué está incluido y qué no?
¿Qué tipo de estructura lleva?
¿Hay diseño técnico detallado?
¿Quién se encarga de permisos, montaje, electricidad…?
¿Hay soporte durante la feria?
¿Qué pasa si se rompe algo?
Es habitual recibir presupuestos ajustados que luego crecen con “extras” que no estaban previstos. O con soluciones que luego no pueden ejecutarse como estaban diseñadas.
Mide resultados, no solo costes
Después de cada feria, analiza:
¿Cuánta gente pasó por el stand?
¿Cuántos contactos generaste?
¿Cuál fue la calidad de esos leads?
¿Qué recuerdo dejó el stand entre tus clientes?
Un buen stand no solo tiene que gustarte a ti. Tiene que cumplir con lo que esperabas conseguir allí.
Detalles que encarecen o justifican un presupuesto (y no son obvios)
Dos stands del mismo tamaño, dos precios distintos
Imagina esto: dos stands de 30 m².
Uno tiene panelados impresos, iluminación básica y mobiliario de alquiler.
El otro tiene formas en altura, retroiluminación, pantallas empotradas, zonas diferenciadas y acabados en laca.
¿Van a costar lo mismo? No. Pero tampoco están ofreciendo lo mismo.
El equipo detrás del proyecto es parte del valor
Un stand lo firman diseñadores, pero lo levantan técnicos de taller, carpinteros, electricistas, transportistas y montadores. Y cuanto más rodado está el equipo, más fino va todo.
En Naber Integral no subcontratamos estas partes críticas. Nuestro equipo lo ejecuta todo y eso se traduce en eficiencia, calidad y tranquilidad para el cliente.
¿Alquiler o compra? ¿Qué me interesa más?
La mayoría de nuestros clientes optan por alquilar la estructura y devolverla. Tiene sentido si participas en eventos diferentes o si cambias de mensaje visual con frecuencia. Si tienes varios eventos similares al año, podemos reutilizar algunos elementos corporativos que no cambian: letras, mostradores, etc.
Te asesoramos según tu calendario ferial. Porque la opción rentable no es la misma para todos.
Preguntas que recibimos (y respondemos)
¿Qué suele incluir un presupuesto de stand?
En nuestro caso, todo lo necesario para que el stand esté listo:
Diseño.
Producción.
Transporte.
Montaje y desmontaje.
Electricidad, iluminación, gráfica.
Gestión con el recinto si hace falta.
Siempre con un desglose claro.
¿Cómo saber si el stand es rentable?
Rentabilidad no es solo cuántas ventas haces allí mismo. Es:
Cuántas oportunidades generas.
Qué impacto deja tu marca.
Cómo se habla de ti tras el evento.
Cuánto ahorras al evitar problemas, retrasos o imprevistos.
¿Se puede reutilizar un stand?
Sí, pero no todo. Podemos reutilizar partes si el diseño lo permite. En general, lo más habitual es combinar elementos nuevos y reutilizables según la estrategia de cada cliente.
Entonces… ¿cuánto cuesta un buen stand?
Depende. No hay una tarifa única porque cada stand es un traje a medida. Lo que sí podemos decirte es esto:
Un buen stand vale lo que aporta.
Vale la tranquilidad de que todo encaja.
Vale cada contacto cualificado.
Vale cada segundo que llama la atención del público.
Vale lo que evita: fallos, retrasos, frustraciones.
Si quieres un presupuesto, lo mejor es que nos cuentes tu caso y lo trabajamos contigo. Con cifras reales, sin letra pequeña, y con toda nuestra experiencia detrás.
Puedes empezar aquí:Stands de diseño – Naber Integral